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Tal vez tú sientas, como yo, que te abruman las necesidades del mundo, las trágicas acciones de los liderazgos gubernamentales, los cambios en nuestras comunidades y en nuestras familias. En momentos así, sabemos que es importante recurrir a los recursos que tenemos para mantener nuestra salud espiritual, emocional y física, tales como orar y adorar, hacer ejercicio, alimentarnos sanamente y comprometernos donde y cuando podamos en nuestro testimonio cristiano por un mundo más justo y pacífico.
Perseverar en el testimonio cristiano es un llamado a mantener la fidelidad, aun al enfrentarnos a desafíos, dudas o resistencias. Nuestro testimonio no tiene que ver con nuestra propia fuerza o de cuánta fuerza dispongamos. Nuestro testimonio se basa en el poder de Cristo que actúa a través de nosotras y de nosotros. El apóstol Pablo nos recuerda en 2° Corintios 4:8-9 que podemos estar «atribulados en todo, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no destruidos». Un testimonio cristiano coherente e inquebrantable -incluso silencioso- expresa, a veces, mucho más que las palabras por sí solas. La gente observa cómo reaccionamos ante la adversidad, cómo manejamos el estrés, cómo enfrentamos la injusticia y cómo amamos a las demás personas. Al ver nuestra perseverancia, pueden sentirse inspiradas a buscar la misma esperanza y paz que tenemos en Cristo. Al ser perseverantes en la forma de vivir nuestra fe, incluso las pequeñas acciones de bondad, de compasión y de incidencia marcan una diferencia. Nuestra fe expresa el valor y la promesa de sembrar semillas que serán bendecidas por Dios y multiplicadas de maneras que ni siquiera podemos imaginar. Las iglesias miembros de la CANAAC hemos hecho un pacto para compartir el testimonio en nuestros respectivos países y regiones. A través del culto y de la oración, del estudio de la Biblia y de una multitud de acciones, de programas y de acciones de incidencia, quienes integramos la CANAAC perseveramos en nuestro testimonio para honrar toda vida, incluyendo al planeta, trabajando por un mundo en el que todas las personas sean respetadas, honradas y capaces de vivir sus vidas como criaturas amadas y valoradas de Dios. Las iglesias miembros de la CANAAC reconocemos que el centro de nuestro testimonio es la comunidad y que asumir el compromiso de una tarea conjunta es en sí mismo un testimonio de nuestra fe que proclamada en Jesucristo. Trabajando en conjunto, nos ayudamos mutuamente a perseverar cuando tantas cosas parecen ir en contra del Evangelio. Aunque el camino pueda ser duro, podemos confiar en que Dios utilizará nuestra perseverancia para ser un faro de esperanza para el mundo desde el Cristo que aún permanece a nuestro lado. La Rvda. Dra. Barbara Kershner Daniel es ministra de la Iglesia Unida de Cristo, Estados Unidos. Se jubiló en junio de 2023 luego de 40 años de ministerio parroquial. A lo largo de su ministerio, Barbara ha participado activamente en el ministerio global, el ecumenismo y las relaciones con diversas expresiones de fe.
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March 2025
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